
2011 ha sido declarado "Año Internacional de los bosques" por la Asamblea General de las Naciones Unidas, al reconocer que estos ecosistemas y su ordenación sostenible contribuyen significativamente al desarrollo, la erradicación de la pobreza y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio. En un mundo ocupado por siete mil millones de personas, los bosques, que representan más del 30% del territorio y contienen el 80% de la biodiversidad del planeta, pierden anualmente trece millones de hectáreas, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península ibérica.
Cada año se queman muchos de nuestros bosques y la globalización hace que seamos unos verdaderos "depredadores" de todo lo que nos rodea, una voracidad que no escapa al medio natural: vemos lugares menos cuidados, muchos más sucios, el vandalismo se cuela por todos los rincones, la falta de educación y el respeto al medio ambiente se contempla día a día, construcciones, corrupción, tengo, tengo, tengo y tú no tienes nada... y un sinfín de cosas que hacen de estas declaraciones universales una reinvindicación o grito al planeta casi obligado.
Se declaran "años internacionales" pero tenemos tantas denuncias que perfectamente podríamos realizar declaraciones mensuales.
Lamentablemente.