martes, 25 de octubre de 2011

Pasión en lo que hacemos

Recientemente me han regalado este libro de fotografía:




Se trata de un libro que analiza el trabajo de distintos fotógrafos de viajes y naturaleza a los cuales se les entrevista con las mismas preguntas.


Ante la pregunta "¿Por qué no optaste por otros tipos de fotografía, como la de moda o el trabajo en estudio?" es curioso observar como casi todos ellos han contestado en el mismo sentido: "Me gusta viajar y explorar sitios nuevos. Me gusta estar al aire libre y no disfruto trabajando entre las paredes de un estudio" (y respuestas similares).


Uno de los autores comenzó a trabajar como ayudante de fotos de estudio pero pronto se cansó de hacer catálogos de fotos de zapatos.


Para Gerhard Schulz, por ejemplo, la fotografía de naturaleza "es mi pasión, por encima de todo".


A Steve Bloom le movita "la interacción con la naturaleza; estar presente mientras pasan cosas que no controlo en absoluto. Me resulta apasionante".


En definitiva, que todos han elegido su destino fotográfico, apostando por una disciplina difícil como es la del paisaje, la naturaleza o los viajes... El tesón en todo lo que hacen, la ilusión que despiertan en sus comentarios y la pasión de sus imágenes nos enseñan que poner el corazón en lo que se hace puede dar sus frutos...


La fotografía es un arte de largo recorrido, sobre todo para los que no disponemos de mucho tiempo. Aunque no nos dediquemos nunca profesionalmente a ello, leer entre líneas nos puede ayuda a encontrar estas lecciones y estos puntos de interés tan distintos de los aprendidos en los cursos a los que vamos. ¡Aprovechémoslos!.


martes, 11 de octubre de 2011

Nostalgia montañera

Una nueva visita a los Picos de Europa me hace pensar en todo lo que he caminado por estas montañas. Miro hacia el pico Urriellu desde su base y recuerdo los vivacs a sus pies, la época de mayor práctica montañera, los amigos, los momentos, las vistas desde su cima, todo ello con algo de nostalgia pero con la alegría de poder estar de nuevo en estos lugares de montaña.

¡¡Cómo me gustan y cuánto los disfruto!!

Estos momentos de niebla me recuerdan a otros tantos vividos, cuando las montañas aparecen iluminadas allá arriba, entre las nubes jugando a ir y venir. Lo mismo hacen los instantes en la memoria, van y vienen, van y vienen... trayendo de nuevo aquellas sensaciones vividas para volverlas a recordar ahora. ¡¡Ahhh!! El tiempo, ¡como pasaaaa!.

Hoy, la afición por la fotografía también me hace disfrutar de otra forma. Además de todo esto, me fijo más en los detalles, en los momentos, en la luz, en todo en general. Es otra forma de disfrutar de lo que me rodea. Es como una mezcla de aquello, más impulsivo, con esto otro, más pausado y comprendido.


Surgen los momentos de alegre esfuerzo, cuando las rocas se ponen más duras y se sube más y más disfrutando de todo este paisaje semi-lunar que forman los Picos de Europa. Uno se empapa de todo esto y se imagina en este u otro collado en el momento de luz apropiado para captar una imagen.

E irremediablemente entran ganas de volver con la cámara y el trípode. Disfrutar de este entorno como no lo hacíamos antes: con una mirada algo más fotográfica esperando que ese momento mágico que tantas y tantas veces pasó ante nuestros ojos se repita para llevárnoslo ya definitivamente y poder compartirlo.



Volví a por aquellos lugares y me entró la alegría bañada de cierta nostalgia. Mientras caminaba lo pensé: No debo abandonar estos rincones que tanto me llenan. ¡Será cuestión de volver!




lunes, 19 de septiembre de 2011

Run, run, run...

Después de un verano tranquilo, reposado y no demasiado activo deportivamente hablando, llega el momento de moverse de nuevo. No quiere decir que haya parado en estos dos meses pues tengo el verano como bien aprovechado. Sin embargo, el verano me ha regalado un alertagamiento que me está durando demasiado y ya va siendo hora de comenzar a "ponerse las pilas". Al menos de comenzar, que ya es algo. Tengo que hacer algo más de deporte, volver a la fotografía con ganas y motivarme. Es hora de despedir la parsimonia y sentirse más activo. El Otoño comienza, el cambio de hora vendrá y el tiempo se llenará de nubes. Es hora de seguir, aprovechar las buenas luces con la cámara, y en general, despejar la mente y el cuerpo.


Os dejo esta fotografía tomada en el entrenamiento invernal de un equipo de traineras. Creo que sirve perfectamente para expresar estos deseos.


¡¡Que corra la savia...run, run, run...!!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Perú

Una rápida llegada a Lima y de nuevo volando a Cuzco. Destino inicial del viaje: Machu Picchu. Me gustó Cuzco, con sus casas colgadas de las laderas y el cálido ambiente creado por los turistas. Me gustaron las gigantescas piedras incas a lo largo de algunas de sus calles, los balcones y los primeros peruanos que nos encontramos en el viaje. A pesar de que vi algún fotógrafo en la plaza de armas durante las horas crepusculares no consiguieron arrancar en mí esa inquietud de plantar el trípode en esta zona de la ciudad. Tampoco tenía tiempo disponible para ello.

Unas pocas negociaciones para contratar la entrada al Valle Sagrado nos hacen coger el autobús al día siguiente y recorrer los primeros pueblos, abandonando "el ombligo del mundo" (como es conocido Cuzco en quechua).

Los primeros paisajes asoman a la ventanilla. Pisac y sus ruinas incas nos dan la bienvenida. Después de comer Ollantaytambo es el pueblo que nos acoge con sus andenes hacia el cielo y su mercado artesanal. Tren hacia Aguas Calientes. Mañana subimos a Machu Picchu. Parece que hará bueno. ¡Todo a nuestro favor!.

Primeros momentos de tan mágico lugar. Va amaneciendo. La vista típica, tan contemplada en libros y revistas, es espectacular. El enclave es realmente asombroso y el misterio parece inundar estas primeras horas. Atención a las explicaciones del guía y pocas imágenes. Luego tiempo libre pero la luz ya no es la misma. Da igual. Traje mi vieja Nikon D80 en lugar de la nueva D300s; no espero gran cosa fotograficamente hablando asi que prefiero disfrutar. Por supuesto, algún rincón cae en la tarjeta de memoria mientras intento restar luz del cielo con mi viejo filtro degradado Cokin.

El lugar reposa ya en la memoria y nos dirijimos a Huaraz, en un intento de colaborar unos días con unas misiones. El entorno es espectacular, rodeado de montañas. Aquí vive la Cordillera Blanca en todo su esplendor. A pesar de ello espero fotografíar más personas que paisajes. Efectivamente, las escuelas y los divertidos niños me ofrecen las mejores sonrisas peruanas de todo el viaje.

La visita al lago Llanganuco rompe lo cotidiano para ofrecerme un paisaje cololosal entre tanta montaña.

Fin de la cooperación y seguimos subiendo hacia el Norte. Destino: Trujillo. Casas coloniales bien coloridas nos dan la mano a cada esquina. Un bonito centro de ciudad para perderse por sus rincones. En los alrededores descubrimos la cultura moche en sus huacas y disfrutamos de un día maravilloso en el pueblo costero de Huanchaco coincidiendo con una competición de surf, su esbelto muelle y sus tradicionales barcas.


Volver a Lima ya supone dejar la cámara en casa para pasear libremente a modo de despedida.

Un nuevo viaje, un primer salto del Pacífico, unas nuevas experiencias, otros modos de vida, unos nuevos recuerdos...



miércoles, 24 de agosto de 2011

Pirineos 2011

La semana pirenaica de este año estuvo pasada por agua, o mejor dicho, por nubes. Aunque no llovió en exceso, las grandes nieblas hicieron acto de presencia casi todas las jornadas. Tampoco faltó el sol pero hay que reconocer que el lado francés, siempre mirando al norte, tiene más posibilidades de verse invadido por estos algodones blancos de agua.

La zona visitada este año fue el valle de Louron, un valle con grandes desniveles a su alrededor, con horas y horas de subidas verticales, verdes bosques y caudalosos torrentes.

Fotográficamente hablando creo que no fue tan espectacular como la del año pasado. El valle de Gavarnie y su entorno hizo que mi primera semana pirenaica con este grupo de montaña fuese espectacular. Además, en aquella ocasión hizo muy buen tiempo y las pocas tormentas que cayeron lo hicieron una vez terminadas las rutas.


Uno de los momentos más especiales de este año surgió el segundo día, cuando después de caminar varias horas mojándonos entre la espesa niebla ésta comenzaba a jugar abriéndose y cerrándose para dejar paso a la cascada que teníamos cercana o el bosque que estabamos a punto de cruzar. La niebla todavía hacía acto de presencia entre los troncos boscosos y las posibilidades fotográficas aumentaron de repente despertándome definitivamente las ganas de fotografiar. Troncos entre la niebla, helechos húmedos y nubes danzantes, fueron mis primeras imágenes, casi unos patrones que se repitieron los siguientes días.

Sin embargo, los motivos interesantes han escaseado en general. Los alrededores del refugio de Germ, donde pernoctaríamos toda la semana, no me ofrecieron tampoco nada interesante asi que, salvo un intento de captar nubes en movimiento durante uno de los amaneceres, no utilicé el trípode para esa fotografía pausada que tanto disfruto.



Cuando salía el sol lo hacía casi totalmente, desapareciendo esas nubes que logran completar tan extraordinariamente los encuadres. Disparé poco con esa luz aplastante y utilicé el polarizador en muy contadas ocasiones.

Destaco el interés que durante toda la semana hemos mostrado algunos por descubrir o conocer nuevas especies de flores. Era un placer ver a algunas compañeras esmerarse por conseguir una imagen aquí y otra allá, de estas flores pirenaicas. Pudimos disfrutar de la flor de lis, tan dificil de ver, atravesar un hermosísimo campo cubierto completamente de gencianas y memorizar nombres tan de actualidad como la "digital".

Aunque no hay mucho tiempo para fotografiar por imposiciones de las rutas y el ritmo del grupo siempre hay lugar para alguna composición interesante o un encuadre para volver. La montaña es mi gran lugar pendiente en fotografía. Para fotografiar bien en ella se requiere de tiempo y paciencia, cosas no demasiado compatibles cuando se va con mucha gente.


¡Será cuestión de visitarla con tranquilidad y deleite fotográfico!